Comunicado: Ante un nuevo fin de ciclo liberal populista, necesitamos un plan de desarrollo

La actual crisis política económica, que agudiza los problemas sociales que agobian a nuestra Argentina, requiere acciones claras y contundentes. Más que apoyar a una gestión «para contener al dólar y la inflación», como reclaman referentes del oficialismo, se necesita urgente un programa económico de estabilización y desarrollo sustentado en un consenso político amplio que fije un rumbo durable y coherente hacia el desarrollo nacional.

Los desarrollistas sabemos que el camino es la recuperación de los equilibrios macro que permita salir de esta situación de crisis, estabilizando la economía sobre bases sólidas, destrabando la producción y lanzarnos al desarrollo de nuestras fuerzas productivas.

Tal nuestra visión y nuestro compromiso a ser siempre promotores de los acuerdos y consensos entre los actores y sectores sociales que den sustento político al necesario programa de estabilización y desarrollo,  e iniciar así,  la recuperación de la esperanza de todos los argentinos.


Ante un nuevo fin de ciclo liberal populista, necesitamos un plan de desarrollo.

La sociedad toda se ve agraviada por las consecuencias de un nuevo capítulo populista. No es nuevo en nuestra historia económica, solo cabe recordar el esquema de “inflación cero” del Ministro Gelbard que terminó en el Rodrigazo.

Los trabajadores, jubilados y pensionados y los beneficiarios de planes sociales ven cómo la inflación desbordada, transforma en agua entre los dedos a sus ingresos, que no alcanzan para cubrir las necesidades básicas de una porción alarmante de argentinos.

Por su parte, los empresarios se encuentran sin insumos necesarios obligados a parar su producción y agobiados por una presión tributaria como en ningún otro país del mundo. Destinando su tiempo para tratar de ingresar y sacar divisas de modo legal para evitar los excesos del estado, en lugar de destinar sus energías a mejorar su productividad, ganar mercados y expandir la producción. Peor aún, en este momento, la economía se encuentra sin referencias de precios, dado el manoseo del sistema
cambiario y, por ende, dada la imposibilidad de fijar precios de reposición, las empresas disparan la inflación o dejan de vender para cubrirse de potenciales pérdidas.

Los productores agropecuarios retienen la producción en silos bolsa para evitar el abuso del Estado que les deja tan sólo un cuarto (25%) de lo que cobrarían porque deben liquidar lo producido al dólar oficial sobre lo cual le aplican las retenciones y el impuesto a las ganancias.. La nueva diáspora de argentinos, en particular jóvenes preparados, que emigran por la prolongada crisis económica y la falta de horizontes, es una hipoteca para nuestro futuro. La novedad de ese fenómeno lo constituye el exilio de nuestros empresarios que, cansados de la falta de previsibilidad impositiva, se radica mayoritariamente en países vecinos.

La situación de los sectores populares es desesperante, la pobreza alcanza cada día a más argentinos. Es inmoral ese dato de la realidad. En particular consideramos inaceptable la situación de pobreza en que están una cantidad inmensa de nuestros niños.

La dirigencia política toda debe actuar con mucha responsabilidad en estas horas difíciles. Lamentablemente vemos dirigentes políticos y sociales que lejos de abordar esta situación compleja utilizan políticamente la desgracia de miles para posicionarse políticamente.

El gobierno debe actuar de manera urgente planteando una reformulación total del esquema económico. Es imperioso que acuerden internamente ese cambio de rumbo para luego convocar al resto de las fuerzas políticas para conseguir los consensos necesarios para iniciar de manera urgente el cambio de rumbo que nuestro país necesita.

Lamentablemente, desde la renuncia del Ministro de Economía solo se vio un recrudecimiento insólito de las internas al interior del oficialismo y una inacción que no se corresponde con la dinámica de la crisis.

Solo el ataque simultáneo y contundente de los distintos desequilibrios que muestra la economía argentina podrá cambiar el rumbo de colisión que todos los actores sociales empiezan a visualizar. Se debe atender de inmediato el desequilibrio fiscal y cuasifiscal, el desborde monetario que este genera y el alocado sistema cambiario, que genera distorsiones insostenibles e impide que funcione el sistema de precios y paraliza la economía.

No sirven los parches como los que ha venido ensayando con cada vez menos fuerza el gobierno. La realidad es contundente en este aspecto. Tampoco los atajos y la magia de soluciones como la dolarización que en el mejor de los casos es pan para hoy y hambre para mañana.

Los desarrollistas sabemos que el camino es la recuperación de los equilibrios macro que permita salir de esta situación de crisis, estabilizando la economía sobre bases sólidas, destrabando la producción y lanzarnos al desarrollo de nuestras fuerzas productivas.

El potencial de nuestro país es inmenso: nuestros empresarios y trabajadores son un activo sobre el cual apalancar la explotación de todos los recursos naturales de que disponemos a lo largo y ancho de nuestro territorio. El capital extranjero, sin dudas, es un aporte al que debemos convocar para esta tarea.

No hay más tiempo que perder. La situación es extremadamente delicada. No podemos sumergir al país nuevamente en una feroz crisis. Son tiempos de responsabilidad, de grandes acuerdos y de cambio rotundo de rumbo. El desarrollismo estará siempre para acompañar el recorrido de ese camino de
dialogo que nos permita iniciar la recuperación de la esperanza de todos los argentinos.

Hector Rosso   Sec, General

Juan Pablo Carrique     Presidente

DOCUMENTO COMITE NACIONAL (1)

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